Tener una cuenta de Instagram, Facebook o cualquier otra red social ya forma parte de la realidad de muchos negocios. Sin embargo, estar presente en redes no significa necesariamente que se esté haciendo marketing.
Publicar fotografías, compartir promociones o subir contenido con frecuencia puede ayudar a mantener visible un negocio, pero el marketing va más allá. Requiere saber qué se quiere conseguir, a quién se quiere llegar y qué mensaje se desea transmitir.
La diferencia está, principalmente, en pasar de publicar por publicar a comunicar con un propósito.
Estar en redes no significa tener una estrategia
Un negocio puede publicar todos los días y aun así no tener una estrategia de marketing. Por ejemplo, puede compartir una fotografía de un producto el lunes, una frase el martes, una promoción el miércoles y una publicación de temporada el jueves. Todo puede verse bien, pero si cada contenido responde a una decisión aislada, será difícil saber qué se está construyendo con esas publicaciones.
Una estrategia permite establecer aspectos como:
- Qué objetivos tiene el negocio.
- A qué tipo de clientes quiere llegar.
- Qué necesita comunicar.
- Qué diferencia su oferta.
- Qué canales utilizará.
- Qué tipo de contenido desarrollará.
- Qué resultados quiere medir.
La presencia en redes puede ser una parte del marketing, pero no lo reemplaza. La planificación de marketing parte de objetivos, público, acciones, presupuesto y medición de resultados.
Publicar contenido no es lo mismo que comunicar
Una publicación puede tener una fotografía atractiva y aun así no decirle nada importante al cliente. Antes de crear contenido, conviene pensar qué debería entender la persona que lo vea.
Por ejemplo, una publicación puede buscar:
- Dar a conocer un producto nuevo.
- Explicar un beneficio.
- Mostrar la experiencia de otros clientes.
- Generar consultas.
- Llevar personas a un establecimiento o sitio web.
- Presentar una promoción.
- Fortalecer la confianza en el negocio.
- Recordar que el negocio existe.
Cuando cada publicación tiene una intención, resulta más sencillo construir una comunicación coherente. Además, no todo contenido tiene que intentar vender directamente. Las redes también pueden servir para informar, generar confianza, mostrar el trabajo que existe detrás de un producto o mantener una relación con los clientes.
Conocer al público cambia lo que publicas
Uno de los errores más comunes es pensar primero en qué quiere publicar el negocio y después en quién lo verá. El orden puede ser diferente. Si se conoce al público, es posible decidir mejor qué información ofrecer, qué lenguaje utilizar y qué temas pueden resultar relevantes.
No es lo mismo comunicarse con una persona que busca una solución rápida que con alguien que necesita comparar opciones antes de comprar. Tampoco es igual promocionar un producto para consumidores finales que ofrecer un servicio dirigido a otros negocios.
Por eso, antes de preparar contenido conviene tener claro:
- Quién es el cliente.
- Qué necesita.
- Qué problemas intenta resolver.
- Qué factores considera antes de comprar.
- Qué dudas suele tener.
- Qué puede hacer que prefiera una opción sobre otra.
Las redes sociales pueden convertirse así en un medio para conocer mejor al público, no solamente en un espacio para mostrar productos.
Tener muchos seguidores no es el único objetivo
El número de seguidores puede llamar la atención, pero no necesariamente representa el resultado que un negocio necesita. Un perfil puede tener una audiencia grande y recibir pocas consultas. Otro puede tener una comunidad más pequeña, pero generar clientes interesados en sus productos o servicios. Por eso es importante definir qué se quiere medir.
Dependiendo del objetivo, pueden observarse indicadores como:
- Consultas recibidas.
- Personas que solicitan información.
- Visitas al sitio web.
- Interacciones con determinadas publicaciones.
- Solicitudes de cotización.
- Ventas provenientes de una campaña.
- Clientes que regresan después de una promoción.
La medición permite identificar qué acciones están aportando resultados y cuáles necesitan modificarse. Incluso las publicaciones en redes pueden utilizarse como una forma de probar ideas y observar la respuesta de la audiencia antes de incorporarlas a acciones más amplias de marketing.
Marketing también ocurre fuera de las redes
Otro punto importante es que el marketing no comienza ni termina en Facebook, Instagram, TikTok o cualquier otra plataforma. El precio, la presentación del producto, la atención al cliente, el empaque, el establecimiento, el sitio web, las promociones y la forma en que el negocio se comunica también forman parte de la experiencia que recibe el cliente.
Por eso, una buena estrategia debe procurar que los distintos puntos de contacto transmitan una idea coherente. Si una publicación promete una determinada experiencia, pero al momento de comprar el cliente encuentra algo completamente diferente, la presencia digital pierde fuerza.
Las redes pueden atraer la atención, pero lo que ocurre después también influye en la percepción del negocio.
Menos publicaciones al azar y más intención
Hacer marketing no significa necesariamente publicar más. Puede ser más útil tener menos contenido, pero con una razón clara detrás de cada publicación.
Antes de publicar algo, algunas preguntas sencillas pueden ayudar:
- ¿Para quién es este contenido?
- ¿Qué quiero comunicar?
- ¿Qué quiero que haga la persona después de verlo?
- ¿Está relacionado con lo que ofrece mi negocio?
- ¿Puedo saber si funcionó?
Si no existe una respuesta clara, probablemente la publicación necesite revisarse. La presencia en redes puede ser un buen punto de partida, pero el verdadero valor aparece cuando esas plataformas forman parte de una estrategia más amplia. El objetivo no es simplemente que el negocio aparezca en la pantalla de las personas, sino utilizar la comunicación para construir reconocimiento, generar interés y acercarse a los clientes adecuados. Tener presencia significa estar. Hacer marketing significa saber para qué estás, a quién quieres llegar y qué quieres conseguir.
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